Papaína

¿ADIÓS A LA TURBINA?
Tratamiento enzimático de la caries

Las ciencias médicas están en constante evolución, y no es una excepción la odontología. Este año se presentó a la comunidad científica un nuevo producto destinado a la remoción químico-mecánica del tejido cariado, cuya base es la papaína.

La papaína es una enzima proteolítica similar a la pepsina humana, que posee actividad bactericida, bacteriostática y antiinflamatoria. Se extrae del látex de las hojas y frutos de la papaya verde madura, Carica papaya, cultivada en países tropicales tales como: India, Brasil, Indonesia, República Dominicana, Nigeria, México, Panamá, República Democrática del Congo, Tailandia, Guatemala, Filipinas, Argentina, etc.

Este producto está diseñado para una odontología mínimamente invasiva. Se presenta en forma de gel y su función es degradar la dentina cariada para poder eliminarla fácilmente con material de remoción mecánica y sin necesidad de usar el material rotatorio. No es, como podrían preconizar algunos, el fin del uso de la turbina, ya que dependerá de cada caso y cada pieza dentaria la necesidad de usarla o no, ya sea para eliminar esmalte y acceder mejor a la dentina cariada o para diseñar la cavidad. Pero sí reduce en gran medida el uso de dicho instrumental, y esto tiene grandes ventajas: produce menos rechazo y temor por parte del paciente; reduce la exposición de la lesión a las bajas temperaturas de la refrigeración de la turbina, la cual puede provocar sensibilidad; disminuye la agresión pulpar que puede provocar el material rotatorio; aumenta la posibilidad de tratar la caries sin necesidad de usar anestesia.

Su punto fuerte y, sin lugar a dudas, el gran motivo por el que es viable su utilización, es que su actividad enzimática se reduce al tejido lesionado debido a la ausencia en éste de una antiproteasa plasmática, la α1-anti-tripsina. Al estar presente en el tejido sano, impide en el mismo la actividad proteolítica de la enzima. Añadir a sus ventajas el hecho de que este gel no es tóxico, de manera que no provoca daño al entrar en contacto con tejidos sanos tales como lengua, encías, piel e incluso no genera ningún tipo de reacción siendo ingerido.

Es por todo esto que la aplicación de la papaína en el ámbito odontológico permite mejorar la atención recibida por el paciente, aumentar la prevención y mínima invasión de la práctica odontológica y facilitar su utilización de manera universal y especialmente indicada en salud pública, ya que el coste del producto no es demasiado elevado y no requiere de tecnología específica ni instrumental exclusivo para su aplicación práctica. Es un aporte más a una odontología enfocada para la salud.

Como profesional he tenido la oportunidad de utilizar el producto en la práctica clínica y tengo que decir que mi experiencia personal ha sido satisfactoria. La manipulación es cómoda gracias a que el gel tiene la fluidez adecuada para adaptarse con facilidad a la cavidad dental. Según me han referido otros profesionales, se han encontrado con algo de dificultad a este respecto, me falta aún determinar si el paso del tiempo afecta al gel en dicho sentido y le provoca mayor viscosidad.

Mi técnica de utilización fue la misma en todos los casos. Sin poner anestesia, preparé la cavidad previamente con material rotatorio de alta velocidad eliminando el esmalte sin soporte dentinario para evitar futuras fracturas y para poder acceder adecuadamente a la dentina infectada, siempre siguiendo criterios de mínima invasión. Tras esto pase suavemente la cucharilla para dentina eliminando la dentina infectada más superficial, sin escuchar jamás el "chirrido dentinario" y sin aplicar fuerza al instrumento. Una vez hecho esto, y percibiendo con la sonda de caries que aún la base de la cavidad no tenía la dureza deseable, apliqué el gel a base de papaina y lo dejé actuar durante algo más de dos minutos, retiré el gel y lavé profusamente la cavidad. Finalmente, antes de obturar, pasé suavemente la sonda por base y paredes de la cavidad para comprobar que la dentina tenía la dureza necesaria, pasando en caso de necesidad de nuevo la cucharilla sin aplicar fuerza para reforzar dicha comprobación.

El número de casos que he tratado no se podrían considerar aún una cantidad suficiente como para un estudio al respecto, pero, empíricamente, la experiencia ha sido positiva. Algún compañero comentó la necesidad de realizar una segunda aplicación del gel en una misma cavidad para quedar satisfecho con el estado de la misma.

Se requiere de un análisis exhaustivo y a largo plazo para determinar el éxito de este material, pero sabiendo que no produce daño alguno su uso, me parece un complemento interesante para poner en práctica.

Licenciado en Odontología Fernando Carrasco García - Moreno

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